title image

México sustentable

Tras la intención de concientización del ser humano por la naturaleza y del medio ambiente, el entendimiento de esta comprensión transmuta a un derecho sustentable e integral que implica lo ambiental, lo político, lo económico y lo cultural. Es en esta lógica que en “…la década de 1980 se procura reducir la confrontación entre ambiente y desarrollo postulando el desarrollo sustentable como la posibilidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Gabutti, 2007: 1).

Es en 1992 con la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo cuando nace el derecho al desarrollo sustentable, el cual tiene como objetivos erradicar la pobreza, la brecha social y los malos hábitos de consumo que deterioran los elementos que conforman el ambiente (agua, suelo, atmósfera, fauna y flora). Cabe señalar que el derecho al desarrollo sustentable nace bajo un proceso económico, tecnológico, social y cultural de gran escala mundial capitalista donde se le da una gran importancia a los bienes económicos o monetarios que han llegado a sobrepasar los límites de la naturaleza, dado que lo vital en este sistema es la mayor producción al menor costo posible, con el máximo de ganancias. Se pensaría que bajo el modo de acumulación capitalista los únicos recursos humanos son los más explotados, pero no es así ya que las riquezas naturales, al igual que a la fuerza de trabajo, no se les permite su reproducción más allá de la satisfacción de las necesidades económicas de los más poderosos y de la reproducción del capital.
El agotamiento de los recursos naturales no sólo se ve reflejado en los cambios climáticos, el calentamiento global y todos los efectos que esto provoca, sino que también acentúa la desigualdad social ya que a mayor pobreza ambiental, mayor conflicto e inestabilidad de carácter político, económico y social. Es importante mencionar que la escasez ambiental no sólo genera un alto agotamiento y degradación ambiental aunada a un crecimiento desmedido de la ciudadanía la cual se ve limitada en el acceso a los recursos, sino también una escasez ambiental que se encuentra ligada a un efecto social intermedio caracterizado por la pobreza, tensiones intergrupales, movimientos poblacionales, estrés institucional y crisis, lo cual culmina en una inestabilidad y conflictos de carácter social, cultural y económico.

De ahí la importancia de que tanto los órganos de gobierno como la dirección de las empresas asuman la perspectiva de la responsabilidad social empresarial.
Si bien la responsabilidad social corresponde en primer lugar a las empresas, se extiende a todas las organizaciones que aportan un valor añadido a la sociedad (sean públicas y privadas, con ánimo o sin ánimo de lucro)